Deja de buscar nombres de archivos. Pregúntale a PAI.
Un gestor inmobiliario enseña una casa y el cliente pide piscina, barbacoa y tres requisitos más. Sin ordenador, PAI filtra toda su cartera.
Mándale a PAI (Inteligencia Artificial Personal) fotos, archivos y notas de voz. Cuando necesites algo, pídeselo y te lo devuelve en segundos.
Ninguna generación antes que la nuestra tuvo que gestionar este volumen de información. Datos, archivos, tickets, todo vinculado a tu persona.
El contrato existe. Lo que no recuerdas es en qué carpeta ni en qué dispositivo acabó.
Copiar el total de un ticket a una hoja de cálculo es un segundo trabajo, y nadie te paga por él.
Explícale a PAI cómo quieres las cosas y no se le olvida. Tus normas, para siempre.
Tu cabeza es para pensar, no para almacenar. Dáselo a PAI y olvídate.
Tú lo pides, PAI lo encuentra. Así de simple.
Sin contraseñas y sin conexión a tu banco, tu correo o tus redes. Tú decides qué entra y PAI trabaja exactamente con eso.
Sin permisos que ceder y sin nada conectado a tus servicios.
Le entregas una foto, un archivo o una nota de voz, y eso es exactamente lo que conoce.
Tu privacidad tiene un límite, y lo pones tú.
Te pedimos que pongas tu vida aquí dentro, así que preferimos decir tres cosas ciertas y claras antes que llenar la página de sellos.
Nada de lo que envías entrena un modelo, ni el nuestro ni el de nadie. Tu vida no es nuestra base de datos de pruebas.
Descarga en un zip todo lo que PAI guarda por ti, cuando quieras: archivos, notas, finanzas, todo.
Cierras tu cuenta y se borra todo. No conservamos ni un dato tuyo.
Estas son siete, y hay muchas más. Todo desde tu móvil o tu ordenador, estés donde estés.
Un gestor inmobiliario enseña una casa y el cliente pide piscina, barbacoa y tres requisitos más. Sin ordenador, PAI filtra toda su cartera.
Le preguntas cómo tienes un día y te avisa si algo se solapa. Convoca reuniones y lleva la cuenta de quién ha contestado.
Comparte tableros, finanzas y notas y todos tienen los mismos datos en vivo, 24/7.
Una idea que se te ocurre por la calle solo vale si llega viva a casa. Manda una nota de voz y PAI la archiva donde le digas.
Graba sobre la marcha y suéltalo todo en el Bucket. PAI saca las decisiones, ordena la información o lo pasa todo a texto.
Manda la foto del ticket o di el gasto en voz alta. Cuando quieras, exportas un Excel con cada producto de cada ticket.

Dile: coge estos documentos y redáctame el siguiente texto. PAI te enseña el resultado y te lo manda como documento.
Telegram cuando vas de un lado a otro, la web cuando quieres verlo todo ordenado. El mismo cerebro y los mismos datos.
PAI abre una conversación privada contigo en Telegram. Solo ve lo que le mandas ahí.
Escríbelo, reenvíale el mensaje, haz la foto o mándale una nota de voz.
Queda archivado y resuelto. En la web lo tienes todo en fichas, y si algo no era lo que querías, PAI lo deshace.
Todos los sueldos incluyen todas las capacidades: nada está bloqueado. Como con cualquier sueldo, lo que cambia es cuánto trabajo puedes pedirle cada mes.
Tu día a día, fuera de tu cabeza.
Tu vida y tu trabajo, el mismo cerebro.
Para quien se pasa el día con otras personas.
La energía que tu PAI no consuma durante el mes no se pierde: se acumula para el mes siguiente. Un punto es una unidad de pensamiento. Archivar un ticket cuesta unos pocos, una investigación profunda cuesta unos miles. Despide a tu PAI cuando quieras, sin preaviso, y te llevas todos tus datos.
Son el combustible de PAI. Cada acción (leer documentos, razonar una respuesta o hacer una tarea) gasta puntos. Tu sueldo te llena el depósito cada mes. La energía que tu PAI no consuma durante el mes no se pierde: se acumula para el mes siguiente.
Para las dos cosas. PAI no separa tu vida en compartimentos: puedes llevar un proyecto de trabajo y tus notas personales en el mismo sitio.
PAI lo arregla al momento. Si se equivoca en algo (por ejemplo, crea un recordatorio o un ticket que no querías), díselo y lo deshace.
No. PAI vive en Telegram y en esta web. Inicia sesión y entra en el Main Office.
A través de tu Rulebook. Puedes definir instrucciones fijas sobre cómo quieres que trabaje, qué tono usar o cómo organizar tus archivos.